17-09-2004
Las grandes empresas apuestan cada vez más por externalizar funciones que les descarguen del día a día y les reporten un ahorro en su cuenta de resultados. El ‘outsourcing’ está en alza y muchas pymes han encontrado en el desarrollo de esta actividad, que les ceden las grandes compañías, una nueva fuente de ingresos.El outsourcing sube cuando la economía baja. Así ha venido siendo desde que esta modalidad de negocio hizo su aparición en el mercado, tal como recuerda Jaime García, de IDC. Según apunta el director de análisis de esta compañía de tecnologías de la comunicación, la razón se encuentra en que ‘sacar fuera’ un área de negocio supone por regla general un ahorro coyuntural para la empresa.
La selección de personal, la distribución, la gestión de nóminas o algo tan sencillo pero inevitable como la limpieza son tareas que una mayoría de empresas españolas han venido subcontratando con otras firmas especializadas. Se trata de trabajos independientes de la actividad de la compañía, y que apenas afectan a su trayectoria. Las cosas, sin embargo, están cambiando. Desde mediados de los noventa, una generalidad de empresas se ha subido al carro de la modernización tecnológica. El que más y el que menos, implantó en su momento una red de ordenadores con conexión a un servidor.
Después vendría el ‘boom’ de Internet, tan intenso que, a día de hoy, es rara la pyme que no está presente en la Red aunque sólo sea con una página que dé constancia de que existe. Conforme las aplicaciones informáticas se han hecho más complejas el salto ha sido ya cualitativo. No se trata de incorporar una solución tecnológica, sino de gestionar un entorno de sistemas informáticos que afectan directamente al funcionamiento básico de la empresa. En palabras de Jaime García, “se está pasando de ‘externalizar’ la tecnología a utilizar la tecnología para ‘externalizar’ la gestión de áreas enteras como el marketing o los recursos humanos”.
Según un informe de Accenture y el IESE, hecho público el pasado otoño, el 90% de las empresas españolas realiza algún tipo de outsourcing; dentro de los servicios que se solicitan, el 58% tiene que ver con los recursos humanos. Por múltiples factores los servicios de outsourcing crecen, crecen y se diversifican. Y con ellos las empresas encargadas de su desarrollo. Aquellas áreas de negocio que implican mayor complejidad –como las que tienen que ver con las tecnologías de la información- siguen en manos de unas pocas compañías muy implantadas. Sin embargo, cada vez más aparecen nuevas empresas dispuestas a cubrir otras tantas necesidades, antes inexistentes. Según la Asociación Española de Consultoría (AEC), el sector cerró el 2001 con un crecimiento del 13,02% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 2.372 millones de euros. De este ‘paquete’ los servicios de outsourcing supusieron el 87%, aproximadamente. La empresa de análisis sectoriales DBK cifra en 1.056 millones la factura del outsourcing informático, la auténtica locomotora del despegue de este negocio durante toda la segunda mitad de los noventa. Esos más de mil millones representan un incremento del 20% respecto al año anterior.
Crecimiento excepcional
Se trata de unos márgenes de crecimiento “excepcionales”, tal como los define Gil Gidrón, presidente de la AEC y socio de Accenture. En su opinión, se deben sobre todo al cambio en las relaciones con los clientes así como en la oferta y demanda de servicios novedosos. Si gracias al outsourcing los clientes ven reducida su factura (hasta un 50% en los procesos más radicales, según se defiende desde Accenture), en la otra cara de la moneda las empresas prestadoras de servicios han visto aumentar sus ingresos en paralelo a esa demanda.
Las cifras del outsourcing siguen en la frontera de los dos dígitos de aumento, pero lo cierto es que el crecimiento se ha ralentizado y la crisis actual amenaza con alcanzar a un sector que se encuentra además en plena transformación. De nuevo Jaime García recuerda a las empresas de outsourcing cómo cada vez se aprecia más que “este negocio es cosa de dos; una asociación en la que tienen que ganar ambos, no sólo el que provee. Las empresas de outsourcing deben pasar de vender un producto a ofrecer un servicio tecnológico completo”. Dicho de otra forma: aquellos que quieran jugar algún papel en el futuro van a tener que ponerse las pilas, porque la competencia es feroz.
Transformación global
Pese a que la situación de incertidumbre del mercado ha hecho que el coste vuelva a cobrar importancia a la hora de contratar un outsourcing el ahorro ha pasado a ser el segundo factor en importancia, por detrás de la calidad del servicio. Esta estrategia obliga a la empresa a replantearse sus objetivos, y es ahí donde entra en juego el outsourcing global o Business Transformation Outsourcing. La cuestión estriba en poder sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo.
“Eso obliga a las empresas a buscar enfoques distintos de colaboración; enfoques más creativos y donde la empresa proveedora del servicio se involucre más”, apunta Rafael Galán, responsable de Outsourcing & Netsourcing en la consultora Accenture. En estos casos, es normal que la compañía de outsourcing trabaje de acuerdo a resultados y asuma un riesgo compartido con el cliente.
La empresa que da el servicio se convierte en un socio ‘de facto’ y muchas de estas alianzas acaban con la creación de una empresa mixta para la prestación de los servicios ‘externalizados’, donde ambos se reparten los costes y los riesgos. “Lo que el Business Transformation Outsourcing ofrece de nuevo y diferente es un programa encaminado a impulsar y transformar un negocio. Conjuga las capacidades de consultoría y outsourcing junto con conocimientos específicos de mercados y servicios, para obtener una mejora sustancial de manera rápida y sostenible en los resultados globales de la empresa”, sentencia Rafael Galán.
A la caza de la pequeña y mediana empresa
No importa el tamaño: cada vez más empresas de todos los sectores se están dando cuenta de la utilidad de centrarse en el meollo de su negocio (lo que los técnicos llaman, el corebusiness) y dejar el resto, aquello que les desborda, en manos de especialistas. Visto así, el mercado actual ofrece nichos para todos.
Sin salirse del campo informático, muchas pymes no se plantean recurrir a ‘monstruos’ como Accenture para solucionar sus problemas, y son directamente los ingenieros y técnicos especialistas quienes tienen más oportunidades de cubrir esos servicios, según señala Jaime García de IDC. Hoy las empresas pueden acceder a asesoría profesional en ‘management’, gestión global de recursos humanos (varios pasos más allá de la mera selección de personal), logística, marketing y relaciones públicas, comunicación…
Publicado originalmente en El Exportador Digital (revista Digital del ICEX) www.microsoft.com |